Tic tac suena en mi cabeza, tic tac una cuenta atrás…

¡Buenas noches!, un domingo más o ¿un domingo menos? depende de si lleváis la cuenta hasta la llegada del verano o no.

Llegamos al capítulo 5, y nuestros protagonistas se acostumbran poco a poco el uno al otro, compartiendo pequeños instantes, sin embargo, todo no va a ser diversión.

Espero que os guste, y nos vemos la próxima semana, un saludo.

Karem Belt.

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Tic tac suena en mi cabeza, tic tac una cuenta atrás que comienza, una sombra planeando, un kimono blanco en mis sueños, y poco a poco, una pesadilla reconstruida a través de la voz de esa mujer.

Atráelos, mi niña” dice. “son tuyos para dominarlos” insiste.

Escucho lo mismo noche tras noche, cuanto más completa es la Luna, más fuerte es ella, y más débil soy yo, a veces mi cuerpo deja de responderme, y como cuando era niña he despertado en mitad de la calle, sola y en pijama, esta vez, sin un lobo gris protegiéndome, vigilándome, porque él no sabe quien soy, y no debe saberlo.

La Luna llena oculta por una mancha negra, agua, y frío, me ahogo y caigo en una profunda oscuridad, mientras ella me mira, una mujer vestida de blanco, de cabello negro y labios rojos, como un demonio que me consume el alma, pero no es mi alma lo que quiere.

Un sueño que se repite, que no puedo detener.

Me desperté sobresaltada, con hilo frío de sudor recorriéndome la espalda, quedándome muy quieta a la espera de cualquier ruido que no fuera mi propia respiración, nada, me había vuelto a quedar dormida sobre la mesa del comedor, con los libros que saqué de la biblioteca esparcidos entre el suelo y el sofá, leyendas y más leyendas, mitos de demonios, fantasmas, sin encontrar lo que buscaba, y necesitaba un respiro.

Se habían cumplido el segundo mes desde mi llegada,  apenas a un mes del fin de mi aventura, y estaba igual que cuando llegué, no igual no, peor, la voz de esa mujer, transtornaba mi mente y dominaba mi cuerpo, haciéndome sentir extraña fuera de mi piel. Las dos de la mañana en mi reloj, unos quince mensajes de wassap en el móvil, todos de casa, que no tenía la intención de responder por el momento, no mientras la imagen de esa luna, del lago y de la mujer estuviera tan fresca en mi memoria. Al principio, creí que era solo un sueño, que estaba mezclando todo lo que leía, hasta que empecé a crear mis propias pesadillas, me convencí de que era algo más después de despertar cada día con la misma imagen y la sensación de que algo terrible ocurriría si no descubría y pronto lo que pasaba conmigo.

Eclipse_Lunar_200802_1

Lo único normal eran mis clases, me mantenían con los pies en la tierra, cuerda, y atada a la realidad, insitía en ir cada día aunque no tuviera clases, estar fuera de casa me ayudaba a mantenerme también lejos de Toya, de su influencia, no sabía como, solo estaba segura de que la voz, la luna y Toya estaban ligados de alguna forma, y cuando los tres elementos se unían yo quedaba anulada, y eso me daba mucho miedo.

En estos dos meses, solo logré respirar durante un periodo de tiempo muy breve, mientras la luna estuvo en su fase más débil, con la luna nueva, Toya desapereció, dejando atrás solo una nota:

Me voy a casa, reunión familiar, no te metas en lios, y llama a Gokuro si me necesitas

¿Necesitarle?, claro que lo necesitaba, pero lejos, y cuanto más lejos mejor, aclarar las ideas, sin tenerlo a él desde el desayuno hasta la cena, todo el día rondando detrás, acariciándome con suavidad, rozando mi pelo, o intentando robarme otro beso.

La primera luna nueva fue una bendición para mis nervios, y esperaba que esta segunda luna nueva lograra darme la paz mental que buscaba, para poder ver las cosas con perspectiva, averiguar algo, lo que fuese.

Las cuatro de la mañana, marcaba el reloj de la cocina cuando salí de la ducha, renuncié a volver a dormir, si cerraba los ojos volvería a soñar, no era lo que quería. Preparé un poco de té rojo y me senté frente al ordenador con el skype abierto, con la esperanza que alguien estuviera conectado, necesitaba conversación y si era en español, mejor.

De pronto, una ventana se abrió: “Alejandro solicita una conversación privada, ¿acepta?”

-¿Quién es Alejandro?- oí a mi espalda.

No pude evitar pegar un salto del asiento, me asusté tanto que acabé sentada sobre la mesita del comedor. Estaba tan aturdida por ver a Toya allí, sobre todo a estas horas que me costó horrores articular alguna frase, que no fueran balbuceos sin sentido.

-¿Qué haces en mí casa a estas horas?-pregunté asustada- y ¿como demonios has entrado?

-La puerta estaba abierta- contestó Toya con una amplia sonrisa.

-¡Eso es mentira!-grité.

-Vale, vale, tengo una llave-admitió mientras se sentaba en el sofá- , he estado llamando pero al ver que había luz y no contestabas decidí entrar, por si te habías caído en la ducha, o algo similar- dijo con una mirada lasciva que me asustó.

“¿Por qué sus pensamientos siempre conllevaban que yo estuviera desnuda?”, pensé.

-¿Una llave? –de qué me extrañaba ya se había colado antes- está bien, pero qué haces aquí.

-Reunión familar. -contestó como si eso lo justificase todo- me voy por unos días.

– Ok.

Toya arrugó los ojos al ver que no le daba mucha importancia a su marcha, se inclinó hacia delante hasta coger algunos mechones húmedos de mi cabellos entre sus dedos.

-Sólo vengo a recordarte que tengas cuidado y no salgas sola, si necesitas algo avisa a Gokuro y…

-Sí, sí, ya sé, que no me fíe de ningún chico, que no traiga a nadie aquí, ya lo sé, no has dicho otra cosas desde que llegué. –le interrumpí.

Toya agarró mi pelo con un poco más de fuerza, obligándome a echarme hacia delante.

-Prometí cuidar de ti, gaijin cabezota, ¿recuerdas? sé una buena chica, y no des problemas –me advirtió.

-No soy ninguna niña de la que tengas que cuidar, Mitsuki, sé hacerlo por mí misma –respondí soltando mi pelo de su mano.

-Sé muy bien que no eres una niña –dijo mientras su mirada me repasaba de arriba abajo, para acabar fijándose en mis ojos.

-Verdes, ojos verdes profundos como la luna –murmuró tan bajo que casi ni lo escuché.

img_trucos_de_maquillaje_para_los_ojos_verdes_21196_orig

-¿Qué?

-Nada –rectificó con rapidez mientras se levantaba y se dirigía hacia la puerta- solo sé cuidadosa.

“¿Verdes?”, pudiera ser que… yo le recordara a…mi misma, “olvídalo , él no te recuerda, él no…”

Sin embargo, por mucho que me repitiera esas palabras no conseguiría hacerlas más creibles, Toya empezaba a dudar, podía notarlo, pero quién no lo haría, solo cambié mis apellidos, no mi aspecto, no contaba con tener que enfrentarme a ninguno de los Mitsuki, y mucho menos a Toya.

Tic tac, tic tac, la cuenta atrás iba cada vez más deprisa, a este paso me descubriría antes de que yo averiguara algo sobre esa voz.

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